viernes, 23 de octubre de 2009

La Escuela que Soñamos

Una Escuela con maestros mediadores de sentimientos, de cultura, de conocimientos…

Una Escuela con alumnos reflexivos, críticos y con esperanzas.

Una Escuela de puertas abiertas a la familia, al mundo cambiante y a las transformaciones culturales…

Una escuela democrática y participativa, evidenciada en las relaciones dialógica de los actores educativos…

Una Escuela inclusiva, capaz de recibir a todos, por estar dispuesta a trabajar intencionadamente y con optimismo, en la certeza de cambiar y modificar los comportamientos humanos…

Una Escuela reconocida por el calor humano, el cultivo de la ciencia, así como del arte y de la tecnología…

Una Escuela en reconciliación con lo básico, lo esencial y lo ecológico…

Una Escuela dispuesta a cobijar las múltiples maneras de expresión y en la cual se estimulen capacidades, actitudes y aptitudes desde la diversidad humana…

Una Escuela que rete a sus alumnos hacia la transferencia de conocimientos en contextos de conservación y recreación del medio social.

Una Escuela cuyos espacios permitan la libertad de pensamiento, la libertad de elegir, la libertar de actuar dentro de los límites del respeto y la tolerancia…

Una Escuela capaz de generar, en el espíritu de sus habitantes, la alegría y el impulso necesario para continuar adelante con perseverancia.

Una Escuela libre de culpas, de miedos y de celos para facilitar el encuentro consigo mismo, a través del reconocimiento del otro.

Una Escuela en donde la felicidad sea una realidad y no una utopía.

Una escuela que siendo realización humana corresponda a los designios Divinos.


Leonor Galindo Cárdenas
Blanca Lucia Tamayo G
luciatagu31@gmail.com

Teresa de Calcuta



Nunca Te Detengas


La piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días
se convierten en años.
Pero lo importante no cambia, tu
fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña, detrás de cada línea de llegada, hay una de partida; detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo; si extrañas lo bueno que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas, sigue aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima, te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas.

Madre Teresa de Calcuta.